Representa para mí un gran honor y una enorme satisfacción escribir el prólogo con el
que se concluye esta obra que inició la Sociedad Española de Fertilidad cuando yo era
Presidente de la misma. La Sociedad Española de Fertilidad, consciente de la necesidad
de seguir trabajando para elevar la calidad asistencial, emprendió esta labor que hoy
vemos culminada, para proporcionar unas recomendaciones, fundamentadas en una base
científica sólida, que sirvieran de ayuda al equipo asistencial y a las parejas a la hora de
optar por las diferentes alternativas diagnósticas y terapéuticas. Sabedores de la importancia
de un abordaje multidisciplinar, solicitamos y conseguimos la entusiasta colaboración
de la Asociación Española para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR),
de la Asociación Española de Andrología (ASESA) y de la Sociedad Española de
Contracepción (SEC).
En los últimos años ha ido adquiriendo cada vez un mayor protagonismo en la práctica
clínica lo que se conoce comúnmente como “Medicina Basada en la Evidencia” (del inglés
Evidence Based Medicine), si bien su traducción más adecuada es “Medicina Basada en
las Pruebas”. Ello ha supuesto un giro copernicano en el paradigma de la práctica médica.
Estamos pasando de los tratamientos y los diagnósticos basados en el empirismo, la intuición
y la experiencia personal a otros fundamentados en criterios mucho más sólidos y
reproducibles: los derivados de los estudios controlados y aleatorizados. Esta manera de
entender la actividad asistencial ha tenido una rápida difusión en el mundo de la Medicina
de la Reproducción, en la cual el resultado objeto de análisis –muchas veces el embarazo-,
metodológicamente es fácil de estudiar, ya que el intervalo entre la intervención (el
tratamiento de reproducción asistida) y el desenlace suele ser reducido. En cambio en los
tratamientos quirúrgicos, los periodos de seguimiento son mucho más largos, por lo que
su estudio suele ser más complejo.
Sin embargo no siempre se dispone de estudios aleatorizados, que aborden un determinado
problema, bien por la naturaleza de este, bien porque aún no han sido emprendidos.
En estos casos debe recurrirse a estudios comparativos de diversa naturaleza, de
los que resulta una fuerza probatoria (en los términos técnicos habituales “nivel de evidencia”)
notablemente menor. Finalmente existen otro tipo de cuestiones en las que se
carece de bibliografía de las características previamente mencionadas y en las que la
manera mejor (o la menos mala) de emprender una intervención diagnóstica o terapéutica
es recurrir a la opinión consensuada de un grupo de expertos.
En total en la presente monografía hemos contado con la participación de 107 profesionales
(ginecólogos, biólogos/embriólogos, urólogos, enfermeras, psicólogos), correspondientes
a 57 centros, en 22 provincias. Entre los colaboradores se encontraban 10
Catedráticos, 2 Profesores Titulares, 36 Directores de Centro o Laboratorio, 9 Jefes de
Servicio, y 7 Jefes de Sección. Merece destacarse el gran número de participantes por
varias razones. En primer lugar por la elevada proporción de colaboradores respecto
al número de miembros de nuestra Sociedad: de modo aproximado podríamos decir
que al menos 1 de cada 9 socios de la Sociedad Española de Fertilidad ha trabajado
en este tratado. En segundo lugar debe señalarse que la disposición a colaborar entre
todos los contactados fue unánime y absoluta: en ningún caso se declinó la invitación
que nosotros formulamos. A nuestro entender ello fue debido a un doble motivo: la
trascendencia de la tarea que pretendíamos emprender y la gran sensibilidad y compromiso
para responder, en general, a las solicitudes de la Sociedad Española de Fertilidad.
El elevadísimo número de colaboradores, que no tiene parangón en ninguna de
las escasas obras similares que existen en la literatura mundial, ha sido especialmente
positivo a la hora del debate y el consenso, ya que la multiplicidad de puntos de vista
facilita la obtención de conclusiones sólidas.
La estructura del texto consiste en una serie de bloques temáticos en los que primeramente
se analizan una serie de cuestiones diagnósticas y terapéuticas, y a continuación
se presentan, a modo de conclusiones, una serie de recomendaciones, en forma de frases
generalmente breves y concisas. Al término de cada recomendación se hace constar
la fuerza de la recomendación. Siguiendo la metodología usual en este tipo de estudios
hemos distinguido:
• Recomendación grado A: aquella basada directamente en evidencia de nivel 1 A (metaanálisis
de estudios aleatorizados) ó 1B (al menos un estudio aleatorizado).
• Recomendación grado B: aquella basada en evidencia de nivel 2 (2A, al menos un estudio
controlado bien diseñado, sin aleatorización; 2B, al menos un estudio de otro tipo,
bien diseñado cuasi-experimental), o recomendación extrapolada del nivel 1 de evidencia.
• Recomendación grado C: aquella basada directamente en evidencia de nivel 3 (estudios
bien diseñados, no experimentales, como estudios comparativos, de correlación o de
series de casos) o recomendaciones extrapoladas del nivel 2 de evidencia.
Hemos incluido una categoría adicional de recomendación, de inferior grado de calidad,
la recomendación RSAA, que es aquella basada en la opinión del grupo de expertos de
la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), de la Asociación Española para el Estudio de la
Biología de la Reproducción (ASEBIR), de la Asociación Española de Andrología (ASESA)
y la Sociedad Española de Contracepción (SEC).
La elaboración de las recomendaciones ha seguido en líneas generales la siguiente metodología:
1. En primer lugar se constituyeron una serie de áreas de trabajo atendiendo a criterios
geográficos. Se estableció que, en la medida de lo posible, los componentes de un
determinado grupo de trabajo pertenecieran a la misma área geográfica, para facilitar
la reunión de los mismos y hacer más operativo su funcionamiento. Se procedió a la
asignación de un tema de trabajo a cada grupo y se seleccionaron los ponentes correspondientes.
Se procuró que en cada bloque temático hubiera representación de las
diferentes escuelas, de clínicos y embriólogos, así como de los distintos centros (grandes
y pequeños, públicos y privados), intentando que en cada grupo no hubiera más
de un representante por centro. Todos los ponentes eran reconocidos expertos en el
tema a tratar, aunque en ocasiones algún especialista con aún mayor reconocimiento
no fuera convocado, por la mencionada concepción geográfica de nuestra obra. En
cualquier caso, ello no nos ha parecido inconveniente, ya que la finalidad de este tratado
no era presentar informaciones novedosas correspondientes a los últimos avances,
sino aportar un análisis crítico de la bibliografía existente.
2. En cada grupo geográfico se designó un coordinador que distribuyó los diferentes apartados
entre los miembros del grupo. Cada uno de los miembros del grupo elaboró el
texto de su apartado correspondiente, que luego fue objeto de revisión y eventual crítica
y modificación por el resto de los miembros del grupo.
3. Los textos resultantes fueron a su vez remitidos al Comité Científico para revisión y
eventual crítica y modificación.
4. En una siguiente fase, el Director y la Coordinadora General revisamos y corregimos
nuevamente el manuscrito. Para los aspectos más controvertidos contamos además
con el asesoramiento de la Juntas Directivas de la Sociedad Española de Fertilidad
(mandatos 2004-2006 y mandatos 2006-2010).
5. Finalmente los textos revisados fueron remitidos al coordinador de cada grupo, para
su nueva corrección o aprobación definitiva
No por obvio debe dejar de ponerse por escrito la condición de recomendaciones de nuestras
propuestas. Se trata de una serie de orientaciones de base científica que han de servir
de ayuda a los profesionales para su práctica clínica, pero de cuya inobservancia en
ningún caso debieran derivarse implicaciones legales.
En el capítulo de agradecimientos en primer lugar hemos de expresar nuestro reconocimiento
a todos aquellos que han participado en nuestra obra: autores, coordinadores,
miembros del comité científico, Juntas Directivas de la Sociedad Española de Fertilidad,
sociedades colaboradoras. Todos ellos han destinado parte de su escasísimo tiempo libre
a esta tarea común que hoy ve la luz. Mención especial merece la dedicación durante
cerca de 3 años, casi en exclusiva, de la Coordinadora General, Juana Hernández, a esta
obra, ocupándose de las tareas más ingratas y oscuras, sin cuya participación esta obra
no hubiera sido posible. También hemos de agradecer a los laboratorios Serono su apoyo
económico y logístico para la edición y realización de esta obra. Vaya también nuestro
reconocimiento a la secretaria de la Sociedad Española de Fertilidad, Montserrat Castilla
por su ayuda administrativa, y a José Antonio Arizaleta Urarte por su colaboración con el
manejo de las citas bibliográficas.
Desde mi punto de vista personal, trabajar en una tarea de esta trascendencia y además
en equipo con más de 100 personas, muchos de ellos buenos amigos, ha sido una experiencia
extraordinaria, increíblemente enriquecedora desde el punto de vista científico y
también humano. No podemos decir que haya sido una empresa fácil, sencilla ni liviana:
en el curso de la elaboración de la obra, como no podía ser de otra manera, con tantos
autores involucrados ha habido contratiempos técnicos, de salud -en ocasiones gravese
informáticos. Ahora que se encuentra culminada y que hemos podido comprobar cómo
la calidad de la obra resultante y su nivel científico han rebasado nuestras previsiones más
optimistas, resulta incuestionable que el trabajo de todos los que hemos participado en
ella está sobradamente justificado.
Cuando se ha realizado un esfuerzo notable, y si este ha involucrado a mucha gente, y si
se ha traducido en una obra destacada y valiosa, los autores suelen aspirar a la perdurabilidad
de su obra, a que se convierta en un clásico. No es este nuestro caso, pues somos
conscientes de la vertiginosa sucesión de los conocimientos en la medicina de la reproducción,
en la que continuamente aparecen nuevas pruebas diagnósticas y nuevos recursos
terapéuticos. Por ello nuestra pretensión no es que estas “Recomendaciones” permanezcan
inalteradas largo tiempo. Al contrario, su pronta sustitución por otras nuevas
sería muy buena señal, ya que pondría de manifiesto nuevos avances en medicina de la
reproducción, es decir que se habría elevado aún más el listón de la calidad asistencial,
que es lo que constituye el fin último de nuestros esfuerzos.
Bienvenida pues sea esta obra que representa una herramienta de indudable valor para
proporcionar una base científica sólida que ayude al equipo asistencial y a las parejas a
la hora de optar por las diferentes alternativas diagnósticas y terapéuticas en Medicina
de la Reproducción.
Bilbao 15 Febrero de 2007
Roberto Matorras Weinig
Ex - Presidente Sociedad Española de Fertilidad (2004-2006).
Catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Universidad del País Vasco.
Jefe de la Unidad de Reproducción Humana. Hospital de Cruces. IVI Bilbao
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